COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON ROJAVA Y EL PUEBLO KURDO

Somos una organización antifascista, anticapitalista, antimperalista y antipatriarcal. El “Comité de Solidaridad con Rojava y el Pueblo Kurdo” apoya a toda organización que luche por la revolución social y que respete la autonomía del pueblo kurdo en sus procesos políticos, culturales y revolucionarios. El comite se identificara con todas aquellas organizaciones integradas y que apoyen al KCK (Koma Civakên Kurdistán – Unión de Comunidades del Kurdistán)

Turquía acusada de atacar a los kurdos en Siria mientras se desatan choques en Estambul

Los guerrilleros kurdos en el norte de Siria acusaron ayer a las tropas turcas de haber bombardeado sus posiciones, después de un fin de semana muy agitado. El proceso de paz entre Turquía y su población kurda, ninguneada desde hace tiempo, ha vuelto a desmoronarse.

Las Unidades de Protección Popular (YPG en kurdo) señalaron el lunes que el ejército turco había disparado contra las posiciones aliadas de los rebeldes del Ejército Libre de Siria (FSA) y contra las suyas propias. El ataque se produjo el viernes cerca de la población de Jarabulus, actualmente en poder de Estado Islámico (EI). Cuatro miembros del FSA y un número indeterminado de civiles resultaron heridos durante el ataque.

Igualmente, también subrayaron que, el domingo, las fuerzas turcas no solo habían vuelto a atacar la misma población, sino que también habían bombardeado un edificio de las YPG, al este del enclave estratégico de Kobane. Los miembros de las YPG son acérrimos rivales de Estado Islámico y han recibido el apoyo sostenido de Estados Unidos en su batalla contra los guerrilleros yihadistas. Sin embargo, los líderes turcos han tachado al grupo de “terrorista”, por estar afiliado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una formación prohibida por la administración turca.

“En lugar de dirigir sus ataques contra las posiciones de los terroristas de EI, las fuerzas turcas desplegaron sus ataques contra nuestro frente”, declararon las YPG en un comunicado. “Esta no es la actitud adecuada y urgimos a los líderes turcos a que detengan esta agresión y se ciñan a las directivas internacionales. Queremos pedirle al ejército turco que deje de disparar contra nuestros combatientes y sus posiciones”.

Un funcionario de la administración turca declaró a la agencia Reuters que su gobierno estaba investigando las reivindicaciones, que las YPG no era un objetivo al que se hubiese atacado deliberadamente.

“Las operaciones militares que se están desplegando en la actualidad solo pretenden neutralizar las amenazas inminentes a la seguridad nacional de Turquía. Nuestros objetivos siguen siendo Estado Islámico en Siria y el PKK en Irak… El Partido de Unión Democrática (PYD) sigue estando al margen de la actual operación militar”, señaló el funcionario en alusión al brazo político de las YPG.

El incidente se produjo mientras las tensiones entre Ankara y las bases del PKK en Irak se siguen recrudeciendo. Tres miembros de las fuerzas de seguridad turcas murieron este fin de semana.

Los manifestantes se dispersan después de alcanzar un coche de policía con un cóctel molotov. La imagen fue tomada durante los enfrentamientos producidos el domingo en el barrio de Gazi, en Estambul. (Foto de John Beck).

La semana pasada, Turquía desplegó su llamada “doble guerra contra el terror”. El viernes la administración de Erdogan bombardeó las posiciones de EI en Siria, después de que los yihadistas hubiesen atacado las posiciones turcas en la frontera el día antes. Un oficial turco murió en el ataque que provocó una reacción inmediata en forma de escaramuza en que habría muerto, al menos, un combatiente yihadista de EI.

Sin embargo, los cazas turcos también desplegaron una ofensiva en la montañas de Kandil, al norte de Irak, contra las fuerzas del PKK, en la operación más intensa orquestada contra el grupo desde 2011. Los ataques se repitieron durante el domingo. Entonces los F-16 turcos salieron de Diyarbakir y bombardearon las posiciones del PKK en Hakuk, al norte de Irak, según informaron varios medios de comunicación.

Turquía, al igual que Estados Unidos y que la Unión Europea, considera al PKK como a una organización terrorista por los diferentes ataques contra civiles y militares que ha infligido a lo largo de una lucha armada que lleva 30 años en activo. La lucha busca la autonomía de los kurdos del estado turco y ya se ha cobrado más de 40.000 vidas. Sus miembros también se encuentran batallando en la zona kurda de Irak al lado de las fuerzas regionales del gobierno peshmerga, que cuentan con el apoyo occidental.

Un histórico acuerdo de alto al fuego llevó una paz efímera al sudeste de Turquía, de mayoría eminentemente kurda, hace unos meses. El armisticio garantizó más derechos para la población kurda, que lleva mucho tiempo sujeta a restricciones en el uso de su propia lengua y de sus propias prácticas culturales.

Sin embargo el acuerdo había sido seriamente cuestionado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. El líder del Partido Justicia y Desarrollo AKP intensificó su discurso nacionalista ante la proximidad de las elecciones nacionales del pasado mes de junio. La retórica del líder conservador no cayó muy bien entre los kurdos, que contemplaron como la actitud del gobierno turco ante el proceso de paz era cada vez más fría.

El sábado, después del bombardeo aéreo a sus posiciones, el PKK informó que las condiciones del alto al fuego habían sido violadas. El mismo día, solo algunas horas más tarde, un coche bomba estallaba en la ciudad de Lice, en la provincia de Diyarbakir. Dos soldados del ejército turco murieron y otros cuatro resultaron heridos, mientras un vehículo intentaba dispersar a los kurdos que habían bloqueado la intersección.

En un comunicado emitido por el gobernador provincial se culpaba a los “terroristas” por el ataque, un término empleado de manera despectiva a menudo por el ejecutivo turco para referirse al PKK. Ningún grupo ha reivindicado todavía el atentado.

“La decisión del gobierno turco de llevar a cabo los recientes ataques es, prácticamente, una manera unilateral de rescindir el estado de no conflicto al que había llegado el proceso de paz”, expresó a VICE News Zagros Hiwa, portavoz del consejo político ejecutivo de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK).

“Al igual que el Movimiento de Liberación Kurdo nosotros también defenderemos a nuestra gente y nos defenderemos a nosotros mismos de los ataques de la administración de Erdogan. Una nueva era de lucha y de resistencia caba de arrancar para los kurdos”.

Un manifestante enmascarado corre a través de la nube de gas lacrimógeno durante los enfrentamientos del domingo en el barrio de Gazi, en Estambul (Foto de John Beck).

Los grupos antigubernamentales tenían planeado organizar una marcha en Estambul el domingo como respuesta a los bombardeos producidos en Irak. Sin embargo, las autoridades prohibieron la concentración, bajo el pretexto de que de suceder, sería empleada por grupos como el PKK para provocar y alterar el tráfico. Lejos de comportarse de tal manera, los organizadores leyeron un breve comunicado a los cientos que habían acudido al lugar en que debía arrancar la marcha. Una vez leído el comunicado, los manifestantes se disolvieron pacíficamente.

Al mismo tiempo, en el barrio de Gazi, un policía murió durante los enfrentamientos callejeros. La manifestación se produjo después de que una mujer muriese a manos de la brutal represión policial del viernes. Los medios del gobierno y sus autoridades relataron que la mujer murió durante un tiroteo con la policía.

La agencia de información Anadaolu, dirigida por el gobierno, informó que el domingo un policía había sido disparado mortalmente mientras entraba a un edificio para detener a los manifestantes.

Ambos bandos batallaron los unos contra los otros durante la mayor parte del domingo. Grupos de jóvenes enmascarados, entre ellos algunos miembros del Partido Revolucionario Marxista Leninista de Liberación del Pueblo (DHKP-C), y otros que llevaban atuendos con los colores kurdos, construyeron barricadas en muchas de las intersecciones del barrio.

La policía intentó dispersar a los manifestantes con gas lacrimógeno, mangueras de agua y vehículos armados, mientras que los manifestantes respondieron arrojando piedras y algún que otro cóctel molotov. Hacia el atardecer todavía había varias barricadas en llamas bloqueando algunas calles, mientras que las ácidas nubes del gas lacrimógeno cubrían todavía varios edificios. Muchos residentes escaparon corriendo de sus efluvios y buscaron refugio en supermercados y cafeterías. Otros animaban a los manifestantes desde sus balcones, desde donde desplegaron una improvisada cacerolada en señal de resistencia.

Un protestante enmascarado en frente de una barricada en llamas durante los enfrentamientos del domingo en el barrio de Gazi, en Estambul. Foto de John Beck.

Los ataques a las posiciones de Estado Islámico, constituyen un significativo cambio de política para Turquía, que es uno de los miembros de la coalición dirigida por Estados Unidos que llevaba bombardeando las posiciones del grupo en Irak y en Siria desde el año pasado. Sin embargo, hasta la fecha, los turcos no habían asumido ningún papel prominente, a pesar de la presión internacional y del criticismo que había llovido sobre su inacción. Y mientras Turquía no intervenía, Estado Islámico se las había apañado para introducir armas y guerrilleros yihadistas hasta su territorio a través de la frontera turca. Y no solo eso: el contrabando de petróleo de los terroristas se había producido a escala masiva aprovechando el mismo paso fronterizo. Según las autoridades turcas, desde entonces el gobierno de Erdogan ha fortalecido las medidas de seguridad y ha detenido a cientos de presuntos guerrilleros yihadistas.

Además, esta semana Ankara decidió permitir a los cazas norteamericanos dirigir sus ofensivas desde la base aérea de Incirlik, un movimiento, el acercamiento de su posición de ataque, que permitirá a Estados Unidos intensificar su campaña contra Estado Islámico en Siria. El domingo, Ankara propuso celebrar un encuentro con la OTAN para discutir los bombardeos contra EI y el PKK, además de diseñar una estrategia para combatir los ataques contra su propia seguridad.

Turquía se ha visto paulatinamente enmarañada en su lucha contra EI. Un coche bomba conducido por un ciudadano turco vinculado al grupo terrorista, mató a 32 personas en Suruc, una pequeña población de la provincia de Sanliurfa, en la frontera con Siria, el pasado 27 de junio. Muchos entendieron que la brutal embestida fue una reacción contra las represalias que el gobierno turco empezaba a dirigir contra EI.

Sin embargo, el ataque fue dirigido contra un grupo socialista pro kurdo, y provocó que muchos kurdos, incluidas algunas de sus más destacadas figuras políticas, acusaran a Ankara de apoyar a Estado Islámico y consentir que el grupo terrorista se desplace impunemente por el país. El pasado miércoles se descubrieron los cadáveres de sendos policías tiroteados. El PKK reivindicó horas después su responsabilidad y aseguró que ambos individuos eran colaboradores de EI.

Los miembros del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) también han denunciado el apoyo turco a Estado Islámico. El HDP es una formación política pro kurda nacida de los movimientos callejeros populares. El pasado mes de junio consiguió rebasar el umbral del 10 por ciento de los votos que dan derecho a un lugar en el parlamento turco.

Un manifestante kurdo muestra un puñado de piedras en la mano, que arrojará contra la policía, durante los enfrentamientos en el barrio de Gazi del domingo pasado. Foto de John Beck.

La formidable ascensión del HDP impidió que el AKP, el partido de Erdogan, alcanzara la mayoría absoluta por primera vez desde 2002. Un revés que impidió el plan soñado del presidente de cambiar la Constitución por un sistema presidencial y asegurarse así su dominio de la política turca. La situación obliga ahora al AKP a formar un gobierno de coalición o a convocar elecciones anticipadas. Algunos de sus oponentes, de hecho, creen que la repentina guerra contra el terror orquestada por Erdogan, está deliberadamente diseñada para alentar el apoyo de los nacionalistas y desviar la atención de los serios vaivenes internos que atraviesa el país.

El vicepresidente de HDP, Seahattin Demirtas explicó la semana pasada que el AKP habría estado detrás del bombardeo de Suruc. A su juicio el partido de Erdogan está fagocitando la violencia en Turquía para sembrar el ansia nacionalista y favorecer su posición en la probable nueva carrera electora.

La reciente campaña de seguridad también se ha saldado con varias redadas dirigidas por la policía turca dirigidas contra presuntas “organizaciones terroristas”. Según el primer ministro, Ahmet Davutoglu la campaña en cuestión ha permitido detener a nada menos que 590 sospechosos. Según parece, la policía se propuso interceptar a presuntos miembros de EI, del PKK y del DHKP-C. En la práctica, también fueron detenidos miembros del HDP. Algunos kurdos entienden que se está empleando el pretexto de ir en contra de EI para desplegar una represalia encubierta contra ellos mismos y para desmantelar así cualquier esperanza de alcanzar un proceso de paz.

Hiwa proclamó que la intervención de Turquía contra EI era una herramienta política para legitimar la represalia contra los kurdos y contra los turcos pro kurdos, después de que las ambiciones políticas de Erdogan quedasen bloqueadas por el ascenso del HDP. “Lo que está haciendo ahora Turquía es luchar contra los kurdos y contra el PKK bajo el paraguas de la “lucha antiterrorista”. Así que Erdogan se dedica a emprender pequeños ataques con las posiciones de IS en Siria, solo para encubrir sus ataques contra el pueblo kurdo”.

Para él, la estrategia no es más que una reformulación de los planes pre electorales de Erogan, que ya se había propuesto dirigir ataques contra las posiciones del PKK en Irak..

Gases lacrimógenos en las calles del barrio de Gazi, en Estambul, el pasado domingo. Foto de John Beck

La comunidad internacional, por su parte, ha hecho un llamamiento a la calma. Brett McGurk, uno de los embajadores estadounidenses de la coalición que lucha contra EI, saludó la decisión de atacar a los terroristas. “Tenemos muchas ganas de intensificar nuestra cooperación con Turquía y con todos nuestros socios en nuestra lucha global contra EI”, escribió en Twitter. Acto seguido condenó las ofensivas contra el PKK. Sin embargo, a su juicio, no existe “conexión” entre las represalias contra el grupo lideradas desde Ankara y el fortalecimiento en la lucha contra EI.

Otros países también han celebrado que Ankara haya intensificado sus medidas de seguridad, aunque también han urgido al gobierno a preservar el proceso de paz con los kurdos. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, expresó durante una conversación telefónica con el ministro de Asuntos Exteriores turco Mevlut Cavusoglu, que el proceso tiene que “mantenerse vivo y abierto”. Angela Merkel también habló por teléfono. Lo hizo con Davutoglu, a quien le mostró su “solidaridad contra la lucha contra el terrorismo”. Merkel, sin embargo, también expresó su deseo de que Turquía “no se rinda y continúe con el proceso de paz con los kurdos, más allá de las dificultades con las que se encuentre”.

Fuente: John Beck (VICE)

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Esta entrada fue publicada en 8 agosto, 2015 por en Artículos, Fotos y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , , .
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